El niño y el Lean

Una de las grandes dificultades que solemos encontrar los padres es explicar a nuestros hijos pequeños a qué nos dedicamos cuando no estamos con ellos. El concepto de trabajo no es difícil de entender, pero trabajar en cosas que no tengan relación con el cuidado de la propia familia, el centro de su universo (durante esos apasionantes años de su crecimiento intelectual y emocional) se sale de su esquema mental y reta su curiosidad.

Hace no muchos años, las profesiones eran variadas pero finitas y con propósitos muy diferenciados. Resultaba fácil decir a un niño: “curo a las personas”, “soy profe y enseño a otros niños”, “hago comida en un restaurante”, etc.

De hecho, ni siquiera las “antiguas nuevas profesiones” son fáciles de entender. Por ejemplo, hace unos días, dediqué un rato a explicar a un par de profesionales la diferencia entre un consultor, un asesor y un mentor.

Así, cuando mi hija me preguntó en su momento sobre mi trabajo, sólo se me ocurrió decirle: “ayudo a las personas y a las empresas a hacer las cosas más fáciles”. Lo pensó medio segundo y me contestó: “vale”. Parece que aquello fue suficiente por el momento. Supongo que la adolescencia de mi hija me salvó de entrar en más detalle; sin embargo, de vez en cuando me pregunto para qué sirve un consultor lean.

Lean management

A pesar de los propios consultores, la palabra “consultor” significa: “persona experta en un tema determinado que aporta sus conocimientos a personas u organizaciones de forma externa”. Por eso acudimos a una consulta o a un consultorio médico cuando tenemos un problema médico o a otros expertos, en caso necesario.

La palabra “Lean” me resultó algo más difícil de definir. Su traducción es inmediata: “magro, sin grasa, delgado, en forma,  ….”. Pero la filosofía que la acompaña ha trascendido estos términos ya que implica la asociación colectiva para llevar a cabo esta pérdida de “grasa”, una arquitectura completa de herramientas propia de esta asociación y una actitud mental positiva y sostenida en el tiempo de cada uno de los miembros de los equipos involucrados. ¡Buff! Demasiados conceptos en tres líneas para que un niño responda con un “vale”.

Además, solo muestra la primera fase del camino, perder grasa y no cómo ser sano.

La metáfora más próxima en el mundo de la medicina sería la de nutricionista: persona que enseña y ayuda a otras personas a alimentarse de la forma correcta. Me gustó y la usé durante un tiempo para describir mi trabajo referida a las organizaciones.

Al crear Alquimia del Talento, encontré de casualidad la metáfora que había estado buscando: alquimista Lean, “una persona que emplea los ingredientes de las organizaciones, en particular el talento de sus equipos, para ayudarles a ser empresas sanas, en forma y sostenibles”.

¿Cuál de las dos os gusta más? ¿Cómo lo explicarías tú?

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