El Empresario se pasa la vida tratando de reducir costes, aumentar ventas y maximizar la rentabilidad de los activos. Encontrar la varita mágica que consiga hacer desaparecer los gastos y multiplicar ingresos como si fueran panes y peces.

Por aumentar la vida útil de una máquina que interviene en el proceso productivo, se pagan importantes sumas en forma de contratos de mantenimiento. Que la máquina esté siempre apunto, que no ralentice la producción, que el producto salga para su venta en perfectas condiciones, engrasada, funcionando y amortizándose…

Con la llegada del mundo digital, todos tenemos página web y algún tipo de software, siempre con sus costes de diseño y mantenimiento y siempre con el claro objetivo de hacer nuestra empresa más eficiente.

¡Perfecto! Es lo suyo ocuparse del patrimonio de la empresa, cuidarlo y mantenerlo operativo.

Pero… ¿y el otro patrimonio? El intangible, el capital humano, compuesto por todos los que colaboran y hacen posible la empresa. ¿Nos paramos alguna vez a valorar la importancia de mantenerlo en perfectas condiciones para su importantísima aportación al ciclo económico de la Empresa?

¿Me pasa solo a mí que tomo el café siempre en el mismo sitio porque ya me conocen y saben cómo me gusta? ¿Qué ocurriría si mañana llego y me encuentro a un camarero nuevo? Posiblemente encontraré que es la oportunidad de probar aquel bar que abrió hace poco y que, por la novedad o la curiosidad, siempre me apetecía probar.

Aplíquese a la empresa.

Evidentemente no hay nadie imprescindible en el día a día de una empresa, y está claro que, como en el caso de una máquina, hay que cambiar en función de lo demandado. Pero, si nos ocupamos de mantener en condiciones a “estos” máquinas, si les formamos, nos ocupamos de ellos, de que puedan realizar su cometido en las mejores condiciones, esto, sin ninguna duda redundará en la empresa en forma de números.

Es posible que esta sea la alquimia que necesitan muchas empresas para convertir el plomo de sus costes de personal, en oro en forma de incrementos de ventas. Ya lo decía Richard Branson, “si me ocupo de mis empleados, ellos se ocuparan de mis clientes”.
Las máquinas son imprescindibles, pero “los máquinas” son los que te garantizan el crecimiento, la rentabilidad y el buen hacer de tu organización.

¿Qué favorece la existencia de “estos máquinas” en tu organización?

¿Cómo se te ocurre que podemos ayudar a fomentar esto en tu empresa?

No dudes en ayudarnos a ‘ponerles a punto’

Comparte tu experiencia